sábado, 8 de diciembre de 2018

Quinto Yama: Aparigraha, desapego, no acaparar, generosidad, sencillez, ecuanimidad.

Este yama significa no acaparar las cosas, tanto materiales como inmateriales. Todo lo que tenemos y somos es un don y esos dones recibidos deben circular hacia los demás. Acaparar sería entonces cortar la ‘circulación de la vida’ en el mundo, sería crear un desorden en el cosmos. Implica por un lado generosidad y por otro confianza de que siempre obtendremos lo necesario, por actuar con ecuanimidad

Aparigraha habla de la sencillez, no atesorar bienes materiales, es decir, surge la clara diferencia entre el espíritu y la materia en todas sus formas, entre la esencia del hombre y lo que éste tiene y la clara conciencia de que uno no es lo que posee o hace

A veces intentamos saciar el hambre espiritual con distracciones (relaciones, sexo, comida, objetos materiales, lujo, etc.). Sólo si eliminamos estas distracciones, podremos conectarnos más profundamente con lo que de verdad pasa dentro de nosotros.
El establecimiento firme en aparigraha tiene como consecuencia
el pleno conocimiento del porqué y para qué de nuestra propia existencia.
Aparigraha se puede definir como tomar sólo aquello que es necesario, de usar sin apropiarse, de hacer sin identificarse con la acción. El desapego más importante del comportamiento es dejar morir viejos patrones mentales y por lo tanto conductuales, para que una nueva personalidad, con valores mejorados y capacidades más altas renazcan.

Ir aplicando aparigraha en nosotros es establecer un alto estado de desapego que lleva a la supresión de las modificaciones de la mente y finalmente a la liberación, a la realización del del espíritu (purusha).
Aparigraha y asteya están relacionados pero son diferentes. Mientras en asteya es el “no robar”, aparigraha da un paso más allá; se trata de renunciar también a lo que, pudiendo ser nuestro, exceda lo apropiado, es decir, esté de más en nuestro proceso de realización. Mientras asteya es el deseo de lo ajeno, aparigraha es el apego a lo propio. Implica también esa moderación invocada en bramacharya "autocontrol", pero no solo en cuanto a los sentidos, sino también en cuanto a posesiones materiales.

Se trata de soltar, de quitar miedos,
de mudar la piel al igual que muchos animales.
Aparigraha en Tu Práctica de Asana:

- El apego en las asanas puede manifestarse como deseo de más fuerza, o capacidad para hacer asanas más complejas, a menudo juzgándonos a nosotros por faltarnos fuerza, elasticidad o equilibrio. Poner aparigraha en las asanas es practicar sin esperar un resultado, desapegarse de él, concentrarse sólo en el camino y no en la meta, permaneciendo así en el presente.
- Aparigraha en las asanas es trabajar la parte no visible de las posturas. La resonancia conductual (permanecer en silencio observando la mente), cognitiva (la cognición desapegada es la misma que para actuar correctamente en la vida diaria) y simbólica (identificarse conscientemente con las cualidades que le hemos atribuido simbólicamente a una postura). Se trataría de reconocer los patrones mentales y modificarlos por otros nuevos, un auténtico trabajo de reestructuración cognitiva.
- Hacer que la práctica sea “ecuánime”, tiene que ver, además de no compararse con los otros, con contactar con la presencia testigo y darnos cuenta de que no somos nuestros pensamientos ni nuestras emociones para tomar distancias de ellas.

Aparigraha se trabaja mejor en posturas de meditación.

Efectos en la vida diaria:
- Ser generoso, dar, entregar. Compartir no solo tu tiempo, sino también tu conocimiento. Empezarían a operar los modos de observación, concentración y meditación de nuestra mente, pudiendo analizar a la vez distintas situaciones de forma eficiente, aprendiendo a distanciarnos de las situaciones y a tomar otras perspectivas mucho más funcionales.
- En el tema de la alimentación implicaría no comprar grandes cantidades ni almacenar comida. No vivirla con ansiedad o miedo.


- El desapego es el arte de renunciar
sin sentir que lo que dejas, deja un vacío -

 - Walter Riso - 

- Namaste -

Urtzi Artola

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viernes, 30 de noviembre de 2018

Cuarto Yama: Bramacharya, evitar gasto energético innecesario, moderación, autocontrol.

Tradicionalmente, el Brahmacharya significaba celibato en un contexto monástico o Ashram estricto, es decir, no tener prácticas sexuales por el gasto de energía que esto conlleva para un asceta.

Si lo traducimos para los que vivimos en la sociedad contemporánea, quiere decir ser eficientes en todos los hambitos, llegar a los resultados con el menor gasto posible. También se refiere a la moderación en los placeres en general y el autodominioSignifica que ni nos obsesionemos ni nos reprimamos, hacer las paces con nuestros impulsos sexuales u otros apetitos que nos alejen de nuestra Fuente. Usar los mínimos recursos para obtener el mayor resultado posible.

“Evitar el gasto energético innecesario”
La palabra Brahmacharya se compone de la raíz char, que significa “mover” y la palabra Brahma, que significa “verdad”. Así pues, este Yama (control) se puede entender como un movimiento hacia la verdad esencial, o como un comportamiento responsable con nuestro objetivo de avanzar hacia lo que es real.

Esto sugiere que en lo social, hábilmente, nos encaucemos a relaciones no tóxicas que no nos hagan perder tiempo y que no nos saquen de nuestro centro; y por lo tanto que nos permitan usar ese tiempo y energía en las cosas que reflejen nuestra comprensión de las verdades más elevadas.
Bramacharya significa un modo de vida conducente a un logro de conciencia superior (Brahman, conciencia universal o realidad suprema). Como todo lo que existe es conciencia, implicaría vivir siendo conscientes de que siempre estamos en presencia de la Conciencia Universal.

Por ese motivo vivir centrado en el presente, en el aquí y ahora, con el sentimiento profundo de que todo lo que existe es sagrado, nos acerca a la paz. Y es sagrado porque es lo único real que existe y porque nos incluye y nos trasciende.
Bramacharya también es vivir en paz 
con el menor uso de recursos.
Según este yama, la mente que está enfocada hacia el exterior, acostumbrada a la sobreestimulación de los sentidos, es una mente inquieta y aburrida que siempre está buscando el placer inmediato. De esta manera todas nuestras energías (pensamientos, sentimientos y acciones) están centradas en la consecución de deseos y anhelos. Bramacharya implica moverse hacia la realidad última, limpiar la mente y vivir sin ruido en ella. Para esto no nos debemos dejar arrastrar por nuestras pasiones, gustos o apetencias, sino que hay que adoptar una visión desapasionada del mundo, comprender el verdadero propósito de las pasiones y dedicar nuestra energía a un fin superior.
Bramacharya en tu práctica de Asana
-La concentración constante de nuestra conciencia sobre lo que sucede corporal y energéticamente sobre la esterilla es una forma de Bramacharya. Físicamente el alineamiento, la integridad y la intensidad son las cualidades sobre las que concentrarse para educar nuestra atención. Energéticamente es observar nuestros niveles de energía para administrarlos de forma eficiente, realizar la práctica adecuadamente terminando con más energía a nuestra disposición, sin malgastarla. Ajustar la práctica con los recursos conocidos.
- Estar atentos a lo que hacemos significa, además de vivir el presente como dijimos hablando de asteya, no robar energía potencialmente para emplearla en otros ámbitos, disfrutar plenamente y ser conscientes de los beneficios o perjuicios que puede aportarnos a nosotros mismos. 
- A nivel práctico, el Bramacharya se realiza sobre todo en posturas que nos conduzcan a la concentración y a la meditación, que son las que ayudan a mantenerse en el presente y reconocer la presencia de lo sagrado. Para alcanzar la plenitud de este yama, la práctica del control mental se vuelve  fundamental.
Vivimos en la mente pero ¿Cuanto la conocemos?
Efectos en la vida diaria:
-Una práctica cuidadosa nos ayudará a estar más atento a las necesidades reales del cuerpo y no confundirlas con la ansiedad mental. Se trata de vivir más tiempo en un estado mental más eficiente, en concentración constante. A nivel cognitivo significa no gastar nuestra energía ni tiempo en cuestiones o personas que no lo requieran y situarnos más en el presente. Implicaría una vida de autocontrol y disciplina en todos los aspectos.
-En el tema de la alimentación implicaría ser moderado, no comer demasiado y nunca comer ningún alimento sin control. La gula, más que un vicio, es un síntoma de trastorno.


- Cuando algo escapa de tu control 
y nada puedes hacer, cambia el chip.
Persistir sobre un imposible no es una virtud,es obsesión. -

 - Walter Riso - 


- Namaste -

Urtzi Artola

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miércoles, 24 de octubre de 2018

Tercer Yama: Asteya, no robar, no apropiarse de lo ajeno, no aparentar.

Asteya significa no robarno tomar lo que no nos pertenece, ni pensar en hacerlo, es la ausencia de codicia, la honradez. Pero no se refiere sólo a no quitarle al otro lo que posee a nivel material, sino también a nivel intelectual/mental, emocional o moral. 
El deseo de robar surge de una insatisfacción e inseguridad. El ego se siente aislado y cree que acumulando posesiones o cualidades, aunque no sean reales, se solucionarán todos los problemas y entra así en una dinámica en la que nunca se tendrá lo suficiente. El efecto es más bien el contrario, cuanto más se tiene, más grande se hace el ego y más inseguro se siente.

Con una visión amplia de la vida, veremos que nada es de nadie y que a la vez todo nos pertenece, y así saldremos de ese círculo vicioso del tener. Si hay algo que alivie el tormento del deseo de posesión, es vivir el momento presente, estar presentes en cada instante.

También tiene que ver con el desap-ego, es decir, no usar más allá de lo saludablemente necesario, vivir feliz de forma sencilla sin que las cosas nos roben nuestro tiempo, tiempo en la acción y tiempo en nuestros pensamientos.

Asteya nos enseña que el karma no es una venganza del universo, sino un reflejo de nuestra actitud. Todas las cosas que salen de nosotros, terminan regresando a nosotros, por lo que no es necesario preocuparse por lo que se recibe, sino más bien por lo que uno da o entrega, a nivel material y especialmente a nivel afectivo-emocional-intelectual. 
El no robar se corresponde con la generosidad, en contentarte con lo que tienes, sin quejarte sobre lo que no tienes y asegurarte de actuar de forma íntegra en cualquier circunstancia.

Nada nos pertenece aunque momentáneamente podamos disfrutarlo.

Asteya en Tu Práctica Asana:
- El Asteya se puede aplicar en las respiraciones (Pranayama), por ejemplo, manteniendo la inspiración y la espiración iguales: no robándole tiempo a una ni a la otra, hacerlas de la misma duración. La respiración refleja el estado de la mente, esta práctica ayuda a crear un estado de equilibrio interior y calma. Pero no todo es blanco o negro, debemos adaptarnos a cada momento! Si estamos muy cansados/as podemos alargar la inspiración para absorber más energía y revitalizar nuestra mente; si, por el contrario, estamos nerviosos, podemos alargar la exhalación para relajar el cuerpo y liberar las tensiones.
- Cultivar Asteya es aceptar lo que somos, ser uno mismo, sin pretender ser otra cosa (Satya), sintiéndonos satisfechos y privilegiados por el mero hecho de poder practicar con nuestro cuerpo, observando cómo se va transformando y entendiendo que tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos sin necesidad de imitar o robar a otros. Solo hay que cultivarlo para que crezca, con cuidado, cariño y sobre todo paciencia.

Efectos en la vida diaria:
- A través de la práctica de asteya aumenta nuestra capacidad de disfrutar de lo que la vida nos ofrece en cada momento, centrarnos en lo que tenemos, en el aquí y ahora y no angustiarnos por lo que no tenemos, ni por el futuro ni por el pasado. Si estamos libre de codicia, cualquier cosa que tengamos supondrá un motivo de alegría (Santosha).

- Aprendemos a dar el tiempo apropiado a cada cosa, no dedicando el tiempo que pertenece a otros temas y usando el tiempo necesario a lo que no nos gusta tanto, para no dejarlo mal atendido.
- A nivel socioafectivo, se trabaja la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, tratándolo con respeto y consideración, pero sin dejar de lado la integridad propia. Desde el punto de vista psicológico tiene que ver con algo llamado autonomía emocional, no apropiarnos de las emociones de otros (en especial emociones negativas). Ej: si alguien se lleva mal contigo, no tienes por que llevarte mal con él/ella. Si la persona con quien vives tiene un mal día, no tienes por que dejar de lado tu buen día, no te apropies de lo del otro.

- En el tema de la alimentación sería ser consciente de que, aunque lo compremos, ningún alimento nos pertenece, pues son de nadie y de todos. Hay que ser generoso, pensar en los demás y tomar solo lo imprescindible. También a no robarle salud al cuerpo ingiriendo cosas dañinas (Ahimsa).


- El desapego no consiste en no poseer nada,
sino en que nada te posea a ti -

 - Ali Ibn Alí Talib - 

- Namaste -

Urtzi Artola

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jueves, 27 de septiembre de 2018

Segundo Yama: Satya, veracidad, no mentir, honestidad, pureza.

Satya significa “lo real”, “lo verdadero”, por lo tanto también engloba la sinceridad, la autenticidad, la pureza y la sabiduría . Se puede interpretar como la comunicación adecuada por medio de palabras, escritos, pensamientos y acciones. Se trata de ser limpio en la gestión de la comunicación, con los demás y con uno mismo.
Lo que expresamos, ya sea un pensamiento, palabra o acción, tiene poderosas consecuencias en nosotros y en nuestro entorno. Por eso hay que ser conscientes de que demasiada dosis de sinceridad a veces puede hacer daño de forma innecesaria. El amor está por encima de la verdad y la “bruta sinceridad” no es verdad.

Si el amor está detrás del uso de la verdad estarás practicando el Satya y el Ahimsa (no violencia) al mismo tiempo. La verdad no es algo que se aprenda, como el conocimiento, sino algo que te es revelado, como la sabiduría.
Para comprender Satya es necesaria una gran dosis de honestidad que usaremos para reconocer que no sabemos nada y aceptar que tenemos ganas de saberEse impulso nos empuja hacia el estudio y autoconocimiento. Necesitaremos también de humildad para seguir aprendiendo durante toda la existencia, hasta que finalmente caiga la ignorancia esencial.
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En Satya está también la idea de coherencia entre pensamiento, palabra y acción; coherencia también entre los valores que decimos sostener y lo que hacemos en la vida cotidiana. Implica coherencia y comprensión de que naturalmente todos los fenómenos están relacionados (acción-reacción) y que lo que sucede es inevitable, incluso nuestra existencia, ya que se crearon la condiciones adecuadas. 

Satya en tu Práctica de Asana:

La falta de Satya en el Asana se podría manifestar diciéndose uno mismo que no puede hacer la postura que, en realidad, sí puede o viceversa, terminando forzando el cuerpo. Las posturas forzadas o mal alineadas no demuestran la práctica de lo puro ni de lo verdadero, y tampoco demuestran la sabiduría interior que debemos cultivar; representan una falsedad y una deshonestidad.
- El ser honesto contigo mismo también implica que no vas a copiar la apariencia de la postura de alguien más. Tu experiencia es solo tuya y los intentos de hacer la postura de tu compañero es pretender ser algo que no se es. Se trata de atender a tus sensaciones globales y  observar tus pensamientos, descubrir lo real en esa postura.
- Satya implica no aceptar creencias o criterios preestablecidos esperando que los resultados sean los que a nosotros nos gustaría que fueran o lo que alguien nos ha dicho que va a ser. Es no tapar la realidad por creencias previas y experimentar la realidad sin prejuicios: si crees que una postura es revitalizante así será porque tú lo crees, no porque sea cierto, si crees que una postura ayuda a fortalecer la espalda así será, aunque la esté dañando.
- A través de las asanas, satya nos permite ir tomando la medida de nuestro cuerpo y también de nuestra mente, de ir conociendo sus trucos, sus contradicciones y por supuesto sus mentiras. Satya nos ayuda a ensayar esa “comunicación adecuada” en el laboratorio de nuestro cuerpo. A veces es la mente la que grita mucho antes de que el cuerpo esté al límite y, otras veces, es la mente la que va a intentar aguantar un poco más.

- Si abordamos las asanas con simpatía hacia nosotros mismos y comprensión hacia nuestras debilidades; si enfrentamos nuestros fallos con humor y con paciencia, avanzaremos de una manera asombrosa.

Efectos en la vida diaria:
- A través de la práctica de yoga podemos ver como mejoramos el nivel de congruencia cognitiva, esto es, la coherencia entre pensamiento, sentimiento y acción. Si trasladamos las reflexiones anteriores al contexto personal y social, aprenderemos a ser más honestos con nosotros mismos y con las relaciones que establecemos con los demás. La honestidad implicaría también ser prudente y respetar los tiempos de cada proceso. 

- Evitando mentirse a uno mismo, cuando la vida te pone en situaciones complejas, te haces más fuerte al ver que no te desmoronas. Esto repele a los estados depresivos, aumentando tu propia confianza y las de tu entorno.
- En el tema de la alimentación, satya supondría ser honesto y sincero contigo mismo. Si sabes que un alimento no te sienta bien y no debes comerlo, no te engañes utilizando cualquier excusa.


- La pureza (Satya) es como una casa limpia.
Te hace sentir bien, es la limpieza consciente, es la ética, es la moralidad,
es la honestidad, es el compromiso. -

 - Yogi Bhajan - 


- Namaste -

Urtzi Artola

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jueves, 23 de agosto de 2018

Primer Yama: Ahimsa, no violencia, respeto a la vida.

Ahimsa defiende la acción pacífica y la expresión positiva del amor y la apertura. Se refiere a la no-violencia en la acción, el pensamiento o las palabras hacia otros seres vivos o hacia nosotros mismos.

Significa también no dañar, no maltratar, amabilidad, compañerismo y consideración hacia las demás personas, animales y cosas. Y, por supuesto, mirarnos a nosotros mismos con ternura, compasión y mucho amor. 

Ahimsa entonces consiste en crear fronteras saludables desde el respeto y el bien común, ser serviciales sin llegar a la sumisión, investigar hasta donde se puede avanzar y donde hay que parar.
A partir de ahimsa nacen naturalmente todos los demás yamas, pues es el motor de la práctica y también la que la orienta.

No violencia es una forma de afrontar la vida, no de huir de ella, es una actitud esencial para el conocimiento y el cambio tanto personal como social. No podemos ser violentos si queremos lograr la serenidad de la mente, requisito para llevar una vida que nos aleje del sufrimiento y nos acerque a la felicidad y a nuestra verdadera esencia espiritual.

Ahimsa es establecerse en la aceptación de uno mismo y nuestras limitaciones. Otro modo de decirlo es, querernos tal y como somos. Establecerse en el amor es posicionarse en la fuente de toda felicidad y motor de la realización. Esto se apoya en la conciencia de la unicidad de la vida, de la interrelación de todos los seres, derivando de esto el concepto de causa-efecto (cualquier acción que se realiza tiene un efecto).

El florecimiento de ahimsa se produce cuando superamos el egoísmo, que nos incapacita para ver el mundo como un lugar de todos y para todos y a nosotros mismos, como parte de algo más grande y más profundo de lo que podemos ver con nuestros sentidos o juzgar con la mente.

Una forma sencilla para desarrollar la no violencia, es ir afinando la sensibilidad, la atención y la empatía. De este modo, con información más sutil se pueden establecer esos límites de forma cada vez más saludable.

Ahimsa en tu Práctica de Asana:

- Practicar asanas con Ahimsa implica no hacerse daño durante la práctica y requiere saber lo que nos hace daño. Ser no violento es tener en cuenta las limitaciones y capacidades para no forzar, es evitar el dolor que todavía no existe.

- Ahimsa requiere enfocarse en el alineamiento y en las sensaciones sin forzar las articulaciones o estirar los músculos más allá de sus límites.

- No forzar desde ahimsa, requiere también una actitud de querer mejorar, de esfuerzo transformador, para no caer en la tentación de evitar incomodidades físicas y mentales, ya que sin esta no habrá progreso. La máxima es "esforzarse sin forzar".


- Necesitaremos un alto grado de atención y sensibilidad en todo lo que hacemos. La sensibilidad se cultiva atendiendo las sensaciones sutiles que se producen en nuestro cuerpo mientras realizamos los ejercicios o la consecuencia después de haberlos realizado. 

- Se trabaja la actitud de autoescucha, autoobservaciónse va despertando la conciencia de integridad cuerpo-mente y entorno.

Efectos en la vida diaria:

- A través de cultivar la sensibilidad, mejoramos la alienación postural y  la corrección postural. Nos damos cuenta de nuestro cuerpo, trabajándose así el sentido de la propiocepción.

- Aprendemos a ser conscientes de muchas tensiones que se producen en nuestro cuerpo y podemos soltarlas antes de que aumenten.

- Empezamos a ser conscientes del lugar que ocupamos en el mundo y a consecuencia, nos tratarnos con más respeto a nosotros mismos y a los demás, de forma amable y sana. Se actúa con armonía y serenidad, poniendo límites y velando por uno mismo con una visión general. De esta manera se cultiva la paciencia y la compasión.

- Aprendemos a no forzar ninguna situación y a ser consciente de cuando la estamos forzando.

- En el tema de la alimentación practicar ahimsa significaría ser respetuoso con la vida, con sus ciclos y ritmos tanto de animales, vegetales y agua.




No se cambia en un día, es un proceso activo y constante, pero las prácticas de yoga nos ayudan a transformar el patrón mental desde la raiz, de forma amable.


- Namaste -

Urtzi Artola

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martes, 17 de julio de 2018

Yoga Clásico: Patanjali y las Ocho Ramas del Yoga

Patanjali Maharishi, fue un recopilador de las técnicas y conceptos de yoga que existían hasta su época, siglo III a.C

Vivió en el actual estado de Cachemira, al  noroeste de la India, completamente influenciado por su familia, de la que aprendió muchas enseñanzas basadas en doctrinas anteriores a su nacimiento, los "Vedas" (II milenio a.C), que significan "Conocimiento".

Sintetizó estas enseñanzas en su famosa obra "Yoga Sutras" lo que traducido del sánscrito quiere decir "Aforismos del Yoga".


Estatua de bronce de Patanjali

La síntesis y practicidad que se encuentran en los "Yoga Sutras", hace de ella un manual de recopilación de las mejores prácticas, presentándolas como un sistema de ocho vertientes, dando lugar al Yoga clásico o Raja Yoga (Yoga Real), el yoga de la interiorización.


El Foco central del "Yoga Sutra" por lo tanto, está en la mente, procurando encauzar a la sustancia mental a un nuevo estado de conciencia donde el continuo fluir de pensamientos y cadenas de pensamientos, se centran en uno.

Patanjali
Las 8 ramas del Raja Yoga:

1 - Yama: código moral que el individuo tiene que controlar. (son 5)
      1.1. - Ahimsa, no violencia, sensibilidad hacia otros seres .
      1.2. Satya veracidad, no mentir, coherencia.
      1.3. Asteya, no robar, honestidad, no apropiarse de lo ajeno.
      1.4. Brahmacharya, autocontrol, moderación.
      1.5. Aparigraha, no apego, sencillez, etc.
2 - Niyamacódigo ético que el individuo tiene que cultivar. (son 5)
      2.1. Śaucha,  pureza, limpieza física y mental.
      2.2. - Santoa,  completa satisfacción, gozo, disfrute.
      2.3. - Tapas,  disciplina.
      2.4. - Svādhyāya,  estudio de sí mismo.
      2.5. - Iśvara praidhāna, entrega a la vida, al SER Universal.
3 - Asana: postura.
4 - Pranayama: control de la energía por medio de la respiración.
5 - Pratyahara: liberación mental del control de los sentidos sensoriales.
6 - Dharanaconcentración.
7 - Dhyana: meditación o concentración mantenida en el tiempo.
8 - Samadhi: estado de superconsciencia, de liberación y unión con la totalidad.

Con el paso del tiempo y la incorporación de los Tántricos, hacia el siglo XII-XIII d.C., se dió lugar el Hatha Yoga, donde el centro de importancia se va más al cuerpo, a lo físico, que a la mente.

El Raja Yoga es la parte mental del Yoga mientras que el Hatha es la parte física, por eso el autor Swatma Rama dice:

"A aquellos que vagan y luchan en la oscuridad incapaces de alcanzar el Raja Yoga, El Hatha Yoga les ofrece la luz".

Por lo tanto el yoga ni es puramente físico ni ni solo es mental, es una combinación de ambas. La práctica de Yama y Niyama, pueden incorporarse en lo cotidiano, ayudando a no tener tanto ruido ni suciedad mental.

Yamas y Niyamas son entendibles como pautas de sentido común que nos conducen a una vida más saludable y equilibrada, donde trasladamos la conciencia espiritual del SER al contexto social.

Tienen que ver con nuestra actitud y estilo de vida, la calidad de nuestra interacción con otras personas, seres, entorno, con nosotros mismos y cómo gestionamos los problemas. No son practicables como las posturas o respiración, pero nos ayudan a ser conscientes de nuestro comportamiento y a darnos la oportunidad de optimizar aquellas actitudes que descubrimos como mejorables.

El los próximos posts profundizaremos en los Yamas y Niyamas, que a pesar de ser un conocimiento muy antiguo, siguen siendo una tecnología completamente útil si sabemos cómo actualizarla y adaptarla al tiempo, sociedad y cultura en la que vivimos. 


Sé el cambio que quieras ver en el mundo. Gandhi 

- Namaste -

Urtzi Artola

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