jueves, 23 de agosto de 2018

Primer Yama: Ahimsa, no violencia, respeto a la vida.

Ahimsa defiende la acción pacífica y la expresión positiva del amor y la apertura. Se refiere a la no-violencia en la acción, el pensamiento o las palabras hacia otros seres vivos o hacia nosotros mismos.

Significa también no dañar, no maltratar, amabilidad, compañerismo y consideración hacia las demás personas, animales y cosas. Y, por supuesto, mirarnos a nosotros mismos con ternura, compasión y mucho amor. 

Ahimsa entonces consiste en crear fronteras saludables desde el respeto y el bien común, ser serviciales sin llegar a la sumisión, investigar hasta donde se puede avanzar y donde hay que parar.
A partir de ahimsa nacen naturalmente todos los demás yamas, pues es el motor de la práctica y también la que la orienta.

No violencia es una forma de afrontar la vida, no de huir de ella, es una actitud esencial para el conocimiento y el cambio tanto personal como social. No podemos ser violentos si queremos lograr la serenidad de la mente, requisito para llevar una vida que nos aleje del sufrimiento y nos acerque a la felicidad y a nuestra verdadera esencia espiritual.

Ahimsa es establecerse en la aceptación de uno mismo y nuestras limitaciones. Otro modo de decirlo es, querernos tal y como somos. Establecerse en el amor es posicionarse en la fuente de toda felicidad y motor de la realización. Esto se apoya en la conciencia de la unicidad de la vida, de la interrelación de todos los seres, derivando de esto el concepto de causa-efecto (cualquier acción que se realiza tiene un efecto).

El florecimiento de ahimsa se produce cuando superamos el egoísmo, que nos incapacita para ver el mundo como un lugar de todos y para todos y a nosotros mismos, como parte de algo más grande y más profundo de lo que podemos ver con nuestros sentidos o juzgar con la mente.

Una forma sencilla para desarrollar la no violencia, es ir afinando la sensibilidad, la atención y la empatía. De este modo, con información más sutil se pueden establecer esos límites de forma cada vez más saludable.

Ahimsa en tu Práctica de Asana:

- Practicar asanas con Ahimsa implica no hacerse daño durante la práctica y requiere saber lo que nos hace daño. Ser no violento es tener en cuenta las limitaciones y capacidades para no forzar, es evitar el dolor que todavía no existe.

- Ahimsa requiere enfocarse en el alineamiento y en las sensaciones sin forzar las articulaciones o estirar los músculos más allá de sus límites.

- No forzar desde ahimsa, requiere también una actitud de querer mejorar, de esfuerzo transformador, para no caer en la tentación de evitar incomodidades físicas y mentales, ya que sin esta no habrá progreso. La máxima es "esforzarse sin forzar".


- Necesitaremos un alto grado de atención y sensibilidad en todo lo que hacemos. La sensibilidad se cultiva atendiendo las sensaciones sutiles que se producen en nuestro cuerpo mientras realizamos los ejercicios o la consecuencia después de haberlos realizado. 

- Se trabaja la actitud de autoescucha, autoobservaciónse va despertando la conciencia de integridad cuerpo-mente y entorno.

Efectos en la vida diaria:

- A través de cultivar la sensibilidad, mejoramos la alienación postural y  la corrección postural. Nos damos cuenta de nuestro cuerpo, trabajándose así el sentido de la propiocepción.

- Aprendemos a ser conscientes de muchas tensiones que se producen en nuestro cuerpo y podemos soltarlas antes de que aumenten.

- Empezamos a ser conscientes del lugar que ocupamos en el mundo y a consecuencia, nos tratarnos con más respeto a nosotros mismos y a los demás, de forma amable y sana. Se actúa con armonía y serenidad, poniendo límites y velando por uno mismo con una visión general. De esta manera se cultiva la paciencia y la compasión.

- Aprendemos a no forzar ninguna situación y a ser consciente de cuando la estamos forzando.

- En el tema de la alimentación practicar ahimsa significaría ser respetuoso con la vida, con sus ciclos y ritmos tanto de animales, vegetales y agua.




No se cambia en un día, es un proceso activo y constante, pero las prácticas de yoga nos ayudan a transformar el patrón mental desde la raiz, de forma amable.


- Namaste -

Urtzi Artola

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