miércoles, 24 de octubre de 2018

Tercer Yama: Asteya, no robar, no apropiarse de lo ajeno, no aparentar.

Asteya significa no robarno tomar lo que no nos pertenece, ni pensar en hacerlo, es la ausencia de codicia, la honradez. Pero no se refiere sólo a no quitarle al otro lo que posee a nivel material, sino también a nivel intelectual/mental, emocional o moral. 
El deseo de robar surge de una insatisfacción e inseguridad. El ego se siente aislado y cree que acumulando posesiones o cualidades, aunque no sean reales, se solucionarán todos los problemas y entra así en una dinámica en la que nunca se tendrá lo suficiente. El efecto es más bien el contrario, cuanto más se tiene, más grande se hace el ego y más inseguro se siente.

Con una visión amplia de la vida, veremos que nada es de nadie y que a la vez todo nos pertenece, y así saldremos de ese círculo vicioso del tener. Si hay algo que alivie el tormento del deseo de posesión, es vivir el momento presente, estar presentes en cada instante.

También tiene que ver con el desap-ego, es decir, no usar más allá de lo saludablemente necesario, vivir feliz de forma sencilla sin que las cosas nos roben nuestro tiempo, tiempo en la acción y tiempo en nuestros pensamientos.

Asteya nos enseña que el karma no es una venganza del universo, sino un reflejo de nuestra actitud. Todas las cosas que salen de nosotros, terminan regresando a nosotros, por lo que no es necesario preocuparse por lo que se recibe, sino más bien por lo que uno da o entrega, a nivel material y especialmente a nivel afectivo-emocional-intelectual. 
El no robar se corresponde con la generosidad, en contentarte con lo que tienes, sin quejarte sobre lo que no tienes y asegurarte de actuar de forma íntegra en cualquier circunstancia.

Nada nos pertenece aunque momentáneamente podamos disfrutarlo.

Asteya en Tu Práctica Asana:
- El Asteya se puede aplicar en las respiraciones (Pranayama), por ejemplo, manteniendo la inspiración y la espiración iguales: no robándole tiempo a una ni a la otra, hacerlas de la misma duración. La respiración refleja el estado de la mente, esta práctica ayuda a crear un estado de equilibrio interior y calma. Pero no todo es blanco o negro, debemos adaptarnos a cada momento! Si estamos muy cansados/as podemos alargar la inspiración para absorber más energía y revitalizar nuestra mente; si, por el contrario, estamos nerviosos, podemos alargar la exhalación para relajar el cuerpo y liberar las tensiones.
- Cultivar Asteya es aceptar lo que somos, ser uno mismo, sin pretender ser otra cosa (Satya), sintiéndonos satisfechos y privilegiados por el mero hecho de poder practicar con nuestro cuerpo, observando cómo se va transformando y entendiendo que tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos sin necesidad de imitar o robar a otros. Solo hay que cultivarlo para que crezca, con cuidado, cariño y sobre todo paciencia.

Efectos en la vida diaria:
- A través de la práctica de asteya aumenta nuestra capacidad de disfrutar de lo que la vida nos ofrece en cada momento, centrarnos en lo que tenemos, en el aquí y ahora y no angustiarnos por lo que no tenemos, ni por el futuro ni por el pasado. Si estamos libre de codicia, cualquier cosa que tengamos supondrá un motivo de alegría (Santosha).

- Aprendemos a dar el tiempo apropiado a cada cosa, no dedicando el tiempo que pertenece a otros temas y usando el tiempo necesario a lo que no nos gusta tanto, para no dejarlo mal atendido.
- A nivel socioafectivo, se trabaja la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, tratándolo con respeto y consideración, pero sin dejar de lado la integridad propia. Desde el punto de vista psicológico tiene que ver con algo llamado autonomía emocional, no apropiarnos de las emociones de otros (en especial emociones negativas). Ej: si alguien se lleva mal contigo, no tienes por que llevarte mal con él/ella. Si la persona con quien vives tiene un mal día, no tienes por que dejar de lado tu buen día, no te apropies de lo del otro.

- En el tema de la alimentación sería ser consciente de que, aunque lo compremos, ningún alimento nos pertenece, pues son de nadie y de todos. Hay que ser generoso, pensar en los demás y tomar solo lo imprescindible. También a no robarle salud al cuerpo ingiriendo cosas dañinas (Ahimsa).


- El desapego no consiste en no poseer nada,
sino en que nada te posea a ti -

 - Ali Ibn Alí Talib - 

- Namaste -

Urtzi Artola

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