martes, 7 de mayo de 2019

Quinto Niyama: Isvara Pranidhana, entrega al SER Universal.

Amor, respeto y entrega a la sabiduría universal.
Cuando hablamos de Ishvara estamos hablando de la realidad última y de la claridad perfecta, pero eso sólo son palabras que utilizamos porque no lo sabemos hacer de otra manera. Es una consagración, una entrega honesta y desinteresada a la vida. Isvara hace referencia al Ser Supremo y Pranidhana devoción u ofrenda.


En realidad, toda palabra sobra ante este concepto y, además, es fuente de confusión. Aquí más que nunca se trata de actitud en lugar de acción, de intención en lugar de voluntad. Tiene mucho que ver con estar presente en cada instante para conectar con una presencia de orden espiritual que está más allá del cuerpo, energía, pensamientos y emociones de las que nos componemos, pero que los penetra, rodea y sostiene.

Ishvara implica renunciar a los frutos de las acciones viviendo espontáneamente, haciendo lo que corresponda hacer en ese momento. El fruto de nuestras acciones se producirá inevitablemente, ya que todos los actos tienen sus consecuencias.


Se trata de uno de los aspectos más polémicos del yoga de occidente y a la vez el colofón de niyama y yama y del propio yoga. Las actitudes de yama y niyama, la regulación de cuerpo y energía de asana y pranayama, la sujeción de los sentidos de pratyahara, la concentración mental de dharana, la interacción con el objeto de dhyana e incluso la integración que se produce en los primeros estadios de samadhi nos dan la mejor preparación posible para cuando surja el encuentro. Más allá de él nada puede decirse. Inhvarapranidhana, en este contexto, es un catalizador de todo aquello de lo que venimos hablando en este trabajo.

Ishvara y práctica:

- Practicar asanas con respeto y entregarse tanto a los múltiples cambios como a las oportunidades que la práctica del Hatha Yoga nos ofrece demuestra que practicamos Inhvarapranidhana, el respeto a la sabiduría universal.

- Sintiendo el momento presente de cada respiración, de cada asana, percibiendo que uno está en presencia de la conciencia universal.

- Confiar sin lugar a dudas en el poder de curación interna del cuerpo y en la capacidad de que la vida es más sabia que nuestra propia inteligencia.

- El yogui acepta de buena gana el concepto de práctica, el cual, por su naturaleza, nunca termina, quizás la práctica sea infinita, lo único seguro es que todo cambia.


Efectos en la vida diaria:

- Podemos pensar la práctica como modo de volvernos más humanos, más sensibles, sabiendo que hay un orden superior que nos abarca como especie, y que el florecimiento de cada uno influye sobre la totalidad.

- En alimentación sería hacerlo lo mejor que puedas pero sin dejarte alinear por los resultados. Los resultados son los que son, no te pertenecen.


- En ti habitan dos seres: uno inferior y otro superior.
Deja que el Ser Superior gobierne tu vida, aquel Ser de
pensamientos elevados, libre de mezquindades
y dramillas cotidianos. -

 - Ana Cecilia Blum -





- Namaste -

Urtzi Artola

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